sábado, 13 de julio de 2024

Derrotando a la identidad

 

No creo que esta selección tenga una identidad clara. Mucho mejor así, la identidad, ese reducirse a una definición simple y estática, provoca olor a cerrado, apego a los errores y, con mucha probabilidad, odio a lo distinto. Y lo que es peor: los que dan valor a su identidad tienden a ser aburridísimos.

Es difícil reducir el grupo a un tópico porque hay elementos con caracteres poco habituales, detalles como nombre y color. Variedad representativa de nuestros tiempos.

También lo es porque tiene individuos muy curiosos. Un portero que de tranquilo que es pone de los nervios, un delantero centro que corre más para defender que para atacar…

Y el estilo, el estilo tampoco está claro. No es ésta ni la furia ni el tikitaka. Pero eso es una virtud: la manera en la que se aprovechan las fortalezas y se cubren las debilidades va variando, según lo que vaya ocurriendo y lo que se sea capaz de hacer ese día.

Como espectador no sabe uno que se encontrará: pueden surgir maravillas y terrores, y por eso hay ilusión y temor; eso engancha mucho.

Identidad mejor no, pero la personalidad está bien. Aspectos del carácter que se repiten en nuestra conducta, aunque las situaciones sean diversas y las formas de actuar muy distintas. En nuestra selección aprecio seriedad: lo que hay que hacer hay que hacerlo, y hay que hacerlo todo lo bien que se pueda; si sale bien no hay que fliparse, si va mal hay que aguantar; el arte con trabajo, la fama cuesta sudor, hay que estar dispuesto a pagar el precio.

España puede ganar en la misma competición a Italia, Alemania, Francia e Inglaterra, todo lo gordo de la Europa libre. El comandante Alcaraz marcará el camino.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario