martes, 1 de septiembre de 2009

El arte de hacer amigos.

No voy a cambiar por completo lo dicho en la primera entrada, pero dado lo ocurrido desde entonces, está claro que mi opinión sobre el triunfo de Ricky Rubio ha perdido su certeza.
En su pésimo proceso de negociación, ha conseguido enojar al club que le ha formado y también a toda la NBA, por lo manera en que se ha comportado con el equipo que lo eligió en el Draft y que se esforzó inutilmente en contratarlo. Se ha mostrado como un jugador poco fiable, que no tiene claro lo que quiere, que se mueve más por comodidad que por ilusión y ambición, y que no parece tener grandeza en sus sueños ni en su comportamiento. Por supuesto, si exhibe las dos próximas temporadas todo su potencial, (no es suficiente con su juego hasta ahora), volverá a ser deseado por la NBA, aunque quizá no por los grandes equipos que, según como actuado, parecen ser los únicos que le satisfacen. Y en cualquier caso aunque pretendido y agasajado, será siempre mirado con sospecha.

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